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Empecé a escribir la Serie Benworth en 2013, cuando, después de leer y releer novela romántica me encontré, como norma general, con lo mismo: relaciones forzosamente empalagosas, enamoramientos prematuros y promesas eternas de felicidad y prosperidad familiar.

Puede ser que esos temas sean interesantes un rato, pero muuuy pronto me cansé de ellos. ¿El motivo? Ser SIEMPRE feliz no es real. No es real vender la idea de un amor idílico que te llena el alma, te pinta la vida de mil colores, te mantiene sonriendo y feliz todos los días de tu vida hasta que la muerte te mata (por decir algo). No es bien hacer creer a las niñas, chicas, mujeres que cuando un hombre llega a tu vida es cuando puedes empezar a sentirte viva, libre y amada. Y tampoco me gustaba que casaran a las protagonistas con el duque en el segundo capítulo o se enamorasen demasiado pronto, y luego tuvieran un felices para siempre. Pero para SIEMPRE SIEMPRE. No hay un SIEMPRE SIEMPRE si no se ha construido una relación con unos buenos cimientos antes.

Y lo sé, en mi caso, hablamos de novela histórica, aquella basada en una sociedad patriarcal donde la mujer (de alta cuna) solo sirve para ser expuesta en la alta sociedad y elegida y comprada de las manos de su padre por su gracia y belleza. Y lo tengo siempre en cuenta al escribir y leer este género.

Mi problema aquí residía, en que, una vez casados o enamorados, la historia solo nos habla de los momentos bonitos (o de los feos pero poniendo a la mujer en el papel de sufridora y responsable). Y todo no es bonito (ni todo es nuestra culpa). Hay peleas, desencuentros, faltas de comunicación, dudas, comportamientos más o menos tóxicos y un sin fin de piedras en el camino.

Y eso, amigas, era lo que yo quería leer.


Cuéntame la historia de cómo estas mujeres superan todos esos inconvenientes. Eso, el superar, construir juntos; es el romanticismo y el amor. El de verdad. En el S.XVII o en el XXI.

Así nació Luchar por mi. Ni mucho menos pretendía ser una novela feminista (y dista mucho de serlo) o un romance no-empalagoso (porqué cuando lo releo hay escenas que me dan sobredosis de azúcar), pero solo quise añadir realismo a las expectativas que tenemos las mujeres sobre el amor.

Las relaciones hay que construirlas, en pareja y dando un 50/50. Eso es verdadero, duradero y nos hace felices como norma general (y no siempre).

Y eso intento que sea la Serie Benworth.


Supongo que si los tres libros suman más de 3 millones de lecturas, es porqué andabais buscando lo mismo que yo.

Gracias por todo el camino que estáis recorriendo conmigo.

MILES DE BESOS Y AMOR.


MRMarttin.



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