Veintinueve


- ¡Kenneth, John! - gritó Sally poniendo ambas manos en su boca en modo altavoz. - ¿Vais a venir o no?


- Ahora vendrán, Sally. Dales un momento. - murmuró James mirándoles con el rostro serio.


Y eso hubiera pasado desapercibido para Brook si no fuera por lo raro que era en él no estar bromeando o sonriendo.


Se giró a mirarles. Kenneth era unos centímetros más alto que John, y ambos tenían las espaldas anchas y los brazos fuertes. Realmente, los dos eran dignos de admirar, pero mientras Brook fuera quien les valorara, siempre ganaría el mismo.


- ¿Por qué las dos? - les dijo Brook a los hermanos, que tenían ambas barcas en el suelo preparadas para ser trasladadas. - ¿No cabemos en una?


A la vista estaba que no. Pero su intención era distraerlos. Pues Sally estaba que se subía por las paredes y James miraba como un felino al acecho a su hermano y su amigo.


- Quiero hacer una carrera. - le contestó la chica con media sonrisa.


- ¿Qué esperaba que le contestara, señorita Daugherty? - rió James saliendo de su concentración. - Es de Sally de quien estamos hablando.


Brook rió divertida.

- Tiene razón, señorito Benworth. - dijo su nombre sonando exageradamente fina. Sally soltó una risotada. - Puede tutearme.


- Perfecto, estaba esperando con ansia que me dieras tal permiso. - sonrió él.


- ¿Movemos entre los tres una de las dos barcas? - propuso Sally fingiendo arremangarse y situándose ante la barca blanca.


- Sally, mejor esperemos a los hombres, no quisiera que os lastimarais.


- Qué tontería, James. - le contestó Brook que ya estaba colocada delante de Sally con el bote entre medio.


Las dos se agacharon y miraron a James que después de murmurar algo así como que todas las mujeres eran igual de cabezotas, se puso delante, agarró el cabo y comenzaron a tirar.


La barca se movía, pues era la fuerza de tres. Pero las chicas estaban a punto de sudar. Por suerte, cuando Kenneth y John vieron la escena, dejaron de desafiarse para acudir a su ayuda.


John no pudo evitar sentirse un tanto sorprendido por qué Brook Daugherty fuera tan poco como Emma. Por decirlo de algún modo.


Y Kenneth, que sabía que aquello pasaría tarde o temprano, se colocó a su lado con cara de satisfacción y la ayudó a arrastrar la barca.


- Bien. - suspiró Sally secando su frente con la mano cuando llegaron a la orilla. - Vayan a por la otra, señores.


James resopló, John asintió y Kenneth rodó los ojos ante lo mandona que había amanecido su hermana aquél día.


- ¿Acaba usted de rodar los ojos, señor Benworth? - le dijo Brook ajena a los demás.


Kenneth la miró divertido, y mientras se marchaba contestó: - No se escandalice, es un modo de expresarse como cualquier otro.


Ella no pudo evitar la sonrisa que se le escapó. ¡Qué descarado! Seguía copiando sus réplicas.


- Vamos, boba. - la codeó Sally. - Sube a la barca y deja de estudiar el trasero de mi hermano.


Inmediatamente Brook miró a su amiga con cara de sorpresa y negó con ganas.

- No estoy estudiando el trasero de tu hermano. - dijo frunciendo el ceño.


Sally metió la popa de la barca en el agua y subió por proa. - Venga, va, relaja el ceño. - le dijo con una sonrisa juguetona. - Solo bromeo.


Brook subió a la barca recelosa y con la ayuda de los remos que cada una sostenían, arrastraron el bote hasta que estuvieron completamente dentro del lago.


Luego se sentaron y aguardaron hasta que los tres chicos estuvieran, con la barca roja, es sus mismas condiciones y la comida cargada.


- Hay mucho peso en nuestra barca. - observó Kenneth cuando ambas barcas estuvieron colocadas juntas.


- Tienes razón, - dijo James viendo el agua amenazando con entrar al bote. - uno de nosotros debería irse con ellas.


- Ves James - murmuró Kenneth sabiendo que sería la mejor opción. Y sí, también se moría de ganas de ir él.


- Ni de broma. - le contestó el otro. - Vamos a hacer carreras, no pienso ir en el mismo equipo que Sally.


- Gracias por decir eso por mí. - mustió Sally.


- ¿Carreras? - preguntó Kenneth mirando a sus hermanos con diversión. - ¿En serio?


- ¿Te sorprende? - añadió Brook.


- Francamente no. - le contestó apretando los labios en una mueca que la dejó traspuesta.


Que apuesto era. ¡Dios! Hasta con aquel semblante permanentemente serio que guardaba delante de todos, era guapo.


- Ya voy yo. - la voz de John sonó decidida, y Kenneth maldijo interiormente.


James sonrió al ver el remo a punto de morir retorcido en las manos de su hermano. Pero la cosa se puso bien para el mayor de los hermanos, pues cuando John se levantó y se dispuso a pasar al otro lado, la barca se movió con brusquedad y un poco de agua entró mojando ligeramente los pies de los tres.


- John, estás demasiado alejado de ellas. - dijo James fingiendo indiferencia. - Prueba tu. - le dijo a su hermano.


Kenneth, que sí era cierto estaba en el extremo que tocaba la barca de las chicas, se levantó y pasó al otro lado de un modo ágil y rápido que no provocó ni una sacudida.


Cuando estuvo sentado miró a las dos jóvenes delante de él. Sally le dedicó una sonrisa ladina que le hizo temer lo peor, mientras Brook colocaba el remo en su hueco distraídamente.


Era una distracción fingida, pues Kenneth estaba tan cerca de ella que le faltaba el aire y temía caerse de la barca de un desmayo si le miraba a los ojos. Podría parecer que exageraba. Pero no. Hasta ese punto llegaban las sensaciones dentro de ella.


Debía encontrar el auto-control necesario para poder estar cerca de él, conversar con naturalidad y ser ella misma cuando los demás también miraban. Cogió una bocanada de aire, la soltó despacio y se dispuso a eso.


- El primer bote que llegue al túnel, gana. - dijo James.


- ¿Qué túnel? - preguntó Brook mirando a su alrededor.


- Hay un túnel más allá de aquellos sauces de allí. - le contó John Morris señalándole el sitio en el que estuvieron la otra vez.


- ¡Oh! - dijo sorprendida. ¿Aun había más que ver?


- Toma querido hermano. - Sally se sentó en el medio de la barca y le dio el remo a Kenneth, que ya se lo esperaba.

Luego arrastró a Brook a su derecha y a Kenneth a su izquierda, ambos de espaldas al destino y ella encarada.


- Vosotros remáis. - dijo con aires de aventura. - Y yo controlo.


- Entiendo que vayas a esclavizar a tu hermano. - intervino Brook. - Pero ¿no crees que podría decidir no volver a aguantarte si me obligas a remar a mi también?


Sally la miró refunfuñando y estrechando los ojos. Y entonces, desde su posición, Kenneth que estaba observándolas entretenido, soltó una risotada que dejó a todos, menos a su chica, boquiabiertos. ¿Kenneth riendo abiertamente?


Brook se asomó más allá de la espalda recta de Sally para mirar a Kenneth con una sonrisa traviesa. Él arrugó la nariz en una mueca tierna.


- ¿Qué tipo de complot es este? - dijo girándose y atrapándoles en su momento de complicidad.


¿Qué estaba pasando con su hermano? ¿Desde cuando se mostraba tan tranquilo y abierto con una desconocida? No podía entender qué le habría hecho cambiar de actitud en tan solo una semana.


Miró a James para ver si él estaba pensando en lo mismo, pero se lo encontró levantando el remo para salpicar a John. Que rió despreocupado.


"Hombres. No se enteran de nada."


- Vamos Brook, tirémosla al agua. - siguió Kenneth dejándola aún más sorprendida. - Total, no nos sirve de nada.


James, desde la barca roja rió estrepitosamente al ver la cara de pocos amigos de su hermana.


Ahora sí atendía ¿no?


- Tal vez hubiera sido mejor que fuera yo con vosotras. - le dijo el pelirrojo.


- Definitivamente no. - le escupió. - Venga, muévete que te ayudo. - le soltó a Brook con la mosca tras la oreja.


La joven, con una sonrisa satisfecha se movió más hacia el límite de la barca y Sally se pegó a ella quedando el remo en el regazo de ambas.


- Bien, coloquemos las barcas. - intervino John.


Movieron las barcas hasta quedar una tocando a la otra, James alcanzó a agarrar el borde donde estaba apoyada Brook para mantenerse todos juntos.


- ¿Preparados? - dijo James.


- Cuando diga listos salimos. - murmuró Sally apretando los dientes.


- Sally... - intervino Kenneth a modo de regaño.


- Brook, dile que se calle. - murmuró Sally.


- Kenneth, cállate. - soltó Brook con desdén dejando a Kenneth con la boca abierta. Literalmente.


- ¿Listos? - dijo John.


- ¡Remar! - gritó Sally elevando las dos manos al cielo como un superhéroe mientras su hermano y su amiga comenzaban a remar con todas sus fuerzas.


- ¡Sally! ¡Eres odiosa! - grito James a pocos metros de ellos. - ¡Tramposos!


Pero la distancia que les separaba no era demasiada, pues la fuerza de las chicas era escasa y Kenneth debía adaptar la suya para no provocar que la barca diera vueltas en redonda.


En menos de diez segundos, James y John les adelantaron por la derecha.


- Esto es una causa perdida. - dijo Brook en una risotada ahogada.


- Normal. - mustió Sally. - Debería haber echo equipo con John y Kenneth.


- ¡Oh gracias! - Brook quiso sonar ofendida, pero no lo consiguió, más bien sonaba sin aire. Sally seguía con los brazos de superhéroe. - También podrías ayudar, para ver si avanzamos.


- Maldito el momento en el que me senté con estas dos. - murmuró Kenneth bromeando, mirando al cielo.


Al instante en el que dijo eso, se giró a mirarlas con una sonrisa traviesa, pues sabía lo que venía. Las dos chicas estaban fulminándole con la mirada. Y aunque Sally lucía de lo más graciosa, sus ojos quedaron atrapados en los de Brook.


¡Dios! ¿Nunca dejaría de sorprenderse al mirarla? Qué bonita era...sus mejillas estaban sonrosadas por el esfuerzo, el moño que llevaba estaba flojo en su cabeza y varios mechones se pegaban a su frente y su nuca. Los ojos le brillaban de diversión y exaltación como en las dos ocasiones que habían escapado de noche.


- Venga vale. - bufó Sally en medio de ellos. - Voy a remar un poco.


Se agarró al remo de la chica y comenzaron a avanzar un poco más. Realmente sólo les separaban seis metros, pero con cada nueva vuelta del remo, más sentían arder sus brazos y sus pulmones.


Cuando llegaron al muelle de los sauces, se consolaron viendo que no eran las únicas que parecían que iban a morir de un ataque al corazón. John y James con su empeño de sacarles una distancia humillante, resoplaban como animales.


Y Kenneth, haciendo la fuerza de tres, tenía el pelo alborotado y respiraba acelerado. No tan brusco como los otros dos, sin embargo, sino de un modo demasiado sexy, demasiado ardiente.


Brook observó como arremangaba sus mangas de hilo fino, y secaba su frente en su antebrazo. Su fuerte y musculoso antebrazo.


Madre, se lo estaba comiendo con los ojos, literalmente, pero no podía evitarlo. No tenía en su interior la fuerza suficiente para apartar su mirada de él, y ya no estaba tan segura de que su respiración acelerada fuera a causa de la carrera.


- ¿Entramos? - dijo Sally cortando el hilo de pensamientos indecorosos de Brook.


- ¿Entrar? - preguntó con el ceño fruncido.


- Claro. - le sonrió.


- Venga, apartaos. - les dijo Kenneth. - Sentaros delante de mí.


Sally no tardó más de un nano segundo en sentarse lejos de los remos. En cambio, Brook le miró indecisa.


- Vamos Brook. Kenneth es suficientemente fuerte para llevarnos.


Cuando Brook miró al aludido y éste asintió con su sonrisa divertida, ella se cambió de sitio, quedando en frente de él.


James y John iban delante abriendo el camino y Brook quedó maravillada al darse cuenta de a donde iban.


Miró el bote rojo traspasar más allá de las largas y espesas hojas de sauce que caían hasta perderse dentro del agua.


- Esto te va a encantar. - le susurró Kenneth. Si Sally lo escuchó o no, no le importó.


Comenzó a remar, sin dejar de mirar a Brook delante de él, observar con ojos bien abiertos hacia donde iban.


Aunque él estaba de espaldas al destino, Sally le iba dando indicaciones, y así él no tenía que perderse detalle de las reacciones de la joven.


Cuando Sally se levantó con cuidado y dio un paso hacia él, Kenneth supo que estaban llegando a la cortina de ramas de sauce. Su hermana adelantó las manos y abrió las hojas para que no le cayeran a Kenneth encima, y una vez hubieron entrado se quedó un instante quieto.


Brook se levantó comprendiendo lo que estaba viendo. Lo que en un primer momento habían parecido un par de sauces llorando sobre un muelle, resultó ser mucho más, pues al entrar en uno de los arboles descubrió que habían decenas como aquél en la orilla del río, dejando sus ramas lacias caer al agua gracias a la inclinación de los propios troncos.


Así que sí, aquello era un túnel en el que de vez en cuando, a través de alguna grieta en el verde, se colaba un rayo de luz. El agua estaba cubierta de nenúfares en flor para darle a todo un toque más mágico.


Estaban los cinco en silencio, respirando el aire perfumado, hasta que Kenneth encaró la barca para ir de frente y siguió remando. El túnel tenía, por lo menos, diez metros de largo, y al salir de él llegaron a un tercer muelle en lo que parecía ser un estanque desde el que se podía llegar des del lago. Como si fuera una península.


Comieron sentados en el muelle, compartiendo opiniones sobre la carrera bromas y anécdotas.

Fue una buena tarde a pesar de todo. Pero la cosa se puso interesante cuando James comenzó, como tantas otras veces, a picar a su hermana.


- Probablemente no haya remado por qué no es capaz ni de aguantar el peso de su propia cabeza.


- Eso es una gran mentira. - declaró Sally terminando su sándwich. - Si no he remado ha sido por qué alguien debía dirigir.


- Nosotros no hemos necesitado un director. ¿Verdad John?


- Verdad. - dijo John entretenido en quitar de su zapato una hoja que había quedado pegada.


- La verdad es que dirigir tampoco lo has hecho muy bien. - cuando Kenneth murmuró aquello, James estalló en carcajadas que pusieron a Sally negra.


Miró a Brook sentada ante ella con un puchero. - A mi no me metas. - le dijo encogiendo un hombro. - Si quieres que te dejen tranquila, demuéstrales que se equivocan.


En realidad, la joven Daugherty no dijo aquello para retar a su amiga. Simplemente como un hecho. Así que nunca pudo imaginarse que acabaría pasando lo que pasó.


- Bien, tienes razón. - asintió con un brillo en los ojos que les asustó. - Levanta.


Se miraron, una de pie y la otra sentada, con las rodillas dobladas a un lado procurando no enseñar ni los tobillos. Los tres chicos las miraban interesados. Kenneth compadeciéndose por Sally, pues sabía que cualquier loca idea que ella tuviera, Brook se la desbancaría por una mejor. Solo envidió no ser él el que estuviera tramando cosas con ella.


Y cuan loco e infantil sonaba aquello. Pero ni siquiera le importó.


- He dicho que no me metas. - le contestó Brook.


- Vamos, debes ayudarme. Yo sola no puedo demostrarle a estos tres mamarrachos que sé llevar una barca.


- "Sola" significa ir sin nadie más, ¿no? - dijo James mirando a su hermano y a Morris.


- Si. - dijo John a la vez que Kenneth decía: - Eso creo. Ambos colaborando en la trama.


- Solo quiero que me ayude a subir. - les dijo con voz chillona.


Brook suspiró y se levantó con delicadeza, bajo la atenta mirada de aquellos ojos verdes que no podían dejar de admirar lo encantadora que era Brook con sus hermanos y lo cómoda que parecía.


No había otra chica que encajara mejor allí. Imaginarse a Emma en aquella situación le dio ganas de reír.


Sally tiró del cabo de la barca blanca y la acercó al muelle. Luego se sostuvo al brazo de Brook, que a su vez estaba agarrada al poste de madera, y bajó primero un pie y luego el otro. Una vez abajo, la miró con ojos suplicantes antes de murmurar:


- Baja conmigo.


Se miraron un instante, Brook con el rostro impasible. Los chicos se movieron hasta quedar en el borde del muelle mirándolas divertidos.


- Aparta. - mustió ignorando la sonrisa de felicidad de la chica y bajando al bote sin precisar ningún tipo de ayuda.


- Esto se pone interesante. - susurró James con un brillo peligroso en los ojos y con el cabo que ataba la barca en la mano. Antes de pegar una sacudida al bote con ellas todavía de pie, las avisó con una: - ¡Chicas!

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