Dieciocho: La conversación

Actualizado: 23 de mar de 2020

GLASSMOOTH. ACTUALIDAD.


- Gracias por venir - dijo John levantándose con cortesía mientras yo llegaba hasta él.


El sauce del lago necesitaba una buena podada, sus ramas caían sin orden ni lógica por todo el muelle, John me vio observándolo. Respiré profundamente. No quería mirarle directamente. Me dolía.


- ¿Prefieres ir a otro lugar? - preguntó.


- No, - dije - gracias.


Observé la postura de John para comprobar que estaba tenso e inquieto. Era la misma que tenía las noches en las que se torció todo.

Y allí estaba yo. Enfrentando la situación que tanto había temido y que, para ser sincera, nunca había imaginado que llegase a pasar de verdad.

- ¿Quieres ir directa al grano? - John me observaba cauteloso.


- Sí. - me senté con las piernas colgando en el lago y esperé hiciese lo mismo. Se sentó a una distancia prudencial. - Primero, - dije - recordar que debemos ser sinceros el uno con el otro para que esto tenga sentido.


- Estoy de acuerdo. - asintió.


- Y que debemos preguntarnos absolutamente todo. - añadí.


La noche anterior había dormido extrañamente bien. No tuve pesadillas, no lloré en mis sueños ni me desperté hecha un ovillo. No estaba alegre, pero tampoco derrotada anímicamente. Creo que eso fue debido al creciente deseo de tener aquella conversación con John.


Fue cómo despertarme lista para afrontar una gran batalla bélica y ser la heroína.

Estaba muy nerviosa, mucho. Pero expectante y lista para dar un paso hacia otro lugar que me alejase del  pozo negro en el que  me encontraba atrapada.

Esperanzador, ¿no?


- Bien, - carraspeé la garganta y miré mis manos juntas. Estaba temblando. - ambos sabemos lo que pasó. - Hice una pausa, agarré mis manos juntas. Él levantó su mirada del agua, pero no me miró. - Pero nunca lo dijiste en voz alta.


- ¿Qué quieres decir? - preguntó después de un momento. Le vi tragar, le vi mover los pies con nerviosismo. Esto estaba siendo doloroso para él también.


Y yo lo sentía, pero esta vez iba solo a pensar en mí y a obtener todas las respuestas que necesitaba sin importar si le hería o le hacia sentir incómodo o le hacia sentir como la peor persona del planeta.


Esta reunión iba sobre mí. Lo necesitaba.


- Quiero decir, que el primer paso para que pueda seguir hablando contigo es que digas en voz alta lo que hiciste. - John cogió aire y apretó sus manos contra la madera del muelle. - Solo di en voz alta lo que pasó.


Hubo un largo silencio. Creí que nunca hablaría de nuevo, que se levantaría y se iría y vi en su rostro la batalla interna por la que estaba pasando. Le estaba doliendo tener que decirlo. Eso era bueno, supongo.


- Necesito escucharlo, John, por favor. - susurré.


- Sarah, - comenzó al fin - me he acostado con otra mujer.


¿Sabéis esa sensación cuando caes al agua? A una poza de agua que te cubre el cuerpo entero y te mantiene suspendida en ésta. Sin poder respirar, ni escuchar nada más que tu propio corazón.

Ahí caí cuando pronunció aquellas palabras.

Y ¿sabéis qué más? Dolía endemoniadamente, pero ahora sí que no había ninguna duda.


Aquello que adiviné pero que nunca se dijo, aquello que a veces fantaseaba con ser mentira o un mal entendido; era ahora una verdad. No había vuelta atrás. Ni excusa, ni modo de redimirle.


Comprendí que había estado demasiado tiempo sin saber. Sin tener las respuestas exactas a las preguntas que se arremolinaban en mi cabeza.

Esas preguntas, acababa por contestármelas yo misma y eso era comida para hoy y hambre para mañana.


Me dije en el pasado que no quería saber los detalles, que no necesitaba más dolor en mi vida y que no quería saber nunca más nada de John.

Pero no funcionó, al menos para mí.

No es como que puedas apretar un botón y dejar de sentir, ¿o sí?


Los detalles me ayudaron a que la imagen que creé en mi cabeza fuera certera. Esa imagen que recreé en la oscuridad de la noche, cuando metida en la cama, sola y desolada, no podía apartar de mi mente lo que había pasado y me preguntaba una y otra vez porqué.


Ahí creas, visualizas e imaginas. Imaginar algo que no sabes, hace las situaciones infinitamente peor.

Te mantiene en el limbo. Un espacio o estado mental del que no puedes salir y en el que tu sola te has atrapado. No encuentras salida porque no entiendes cómo has llegado hasta allí. Y la respuesta es fácil: Hay que saberlo todo. Contestar todas tus preguntas para salir de ese estado mental y empezar a ver qué es real y qué no lo es.


Porque, amigas, la verdad libera. Y el limbo, a mi, me estaba volviendo demente.


Escuchar a John admitir que estuvo con otra mujer, fue como respirar bajo el agua.


- ¿La viste más de una vez? - pregunté ahora.


- Sí. - se limitó John a decir. Yo ya lo imaginaba, la había podido dejar embarazada.


- ¿Cuántas? - mi voz sonaba fría y sin vida. Mi corazón latía muy deprisa. Sentía adrenalina correr por mi venas.


- Sarah... - murmuró.


- ¿Cuántas, John? - insistí. - Seamos honestos.


- Cuatro.


Me tomé unos minutos para dejar que la información se sentase en mi cuerpo y pudiese manejar mis sentimientos sin llorar.


- ¿Seguiste acostándote conmigo mientras lo estabas haciendo con ella? - pregunté ahora. No miré a John, porqué no quería sentirme mal por él. Sabía que estaba siendo muy dura y directa.


Pero debía escapar del maldito limbo.


- Joder. - gruñó. Yo aguardé, mirando su perfil. Su jodidamente perfecto perfil. Empezaba a sentir odio. - Solo una vez. - dijo al fin.


- Sabías que era una prostituta. - mi voz sonó grave y cargada de asco. - Te acostaste con ella y luego viniste a acostarte conmigo. - John respiraba agitadamente. Mis puños estaban muy apretados y mis ojos se empañaban. - Podías haberme pasado una enfermedad, ¿sabes? - John jadeó demostrándome que ni lo había pensado. Maldito irresponsable. - ¿No era suficiente deshonrrarme? ¿No era suficiente dejarme sin la posibilidad de casarme con nadie? ¿También tenias que poner mi salud en peligro?


Me levanté de pronto. Vi cómo él se levantaba tras de mí, pero le hice un gesto con el brazo para que no me siguiera. Necesitaba espacio. Nacasitaba aire.

¿Cómo le iba a perdonar? Le odiaba.


Pero el perdón era el único camino. Eso decía Austin, y él siempre tenía razón.


- Lo siento mucho Sarah. - dijo a mi espalda. - De veras que lo siento. No son solo palabras. Lo siento en cada uno de mis pasos al caminar y cada vez que cojo aire. Duele, duele todo lo que te he hecho, porque sé cuanto te duele a ti.


Pero no. John Morris no sabía nada.


Me giré a mirarle. Su rostro era una mueca torturada, sus ojos hundidos, su frente arrugada. Sentía dolor, sí, pero yo también.


- ¿Por qué? - pregunté ahora. Vi como él se apresuraba a responder. John, mi querido John; el John que me abrazaba cada vez que pensaba en mi papá, el John que prometía que nada ni nadie me dañaría, porqué él siempre estaría allí. Mi John. - No. - Dije. El John que me ayudó a tantas cosas, que descubrió un mundo nuevo para mí. - Quiero que pienses todo lo que dices. No te apresures a contestar cualquier cosa.


John asintió, con mas dolor, con pesadez.


- ¿Por qué fuiste a buscar el amor en otra mujer si me tenías a mí, John? - pregunté ahora.


John no me miraba, no podía. Volvió a sentarse y esperó a que me sentara a su lado.


- No lo sé, Sarah. - dijo al fin. - Por qué soy un egoista y un imbécil que no valora nada ni a nadie.


- Eso no me sirve, - una risa llena de sarcasmo salió de lo más hondo de mi pecho. - piensa bien las respuestas.


Volvió a asentir. Estaba siendo despiadada y lo sabía. Pero no lo estaba haciendo para hacerle daño, lo prometo. Es solo, que en aquél momento no podía ser nada más ni nadie más. Estaba rota.


- ¿Te fuiste con otra mujer por qué te diste cuenta que yo no era suficiente para ti? - él me miró de pronto, ahora sí, buscando con sus azules ojos los míos. El dolor en sus facciones.


- No Sarah. - dijo. - Tu siempre has sido y serás más de lo que yo pueda merecer.


- ¿Te fuiste con otra mujer por qué te cansaste de hacer el amor conmigo? - le hice una mueca. En mi pecho algo se retorció y  dolió. - ¿Te aburriste de mi?


John se acercó a mí de inmediato. Sin  pensar en cortesías ni en modales. De pronto le tenía más cerca que nunca, y se sentía extrañamente tranquilizador. Y lo odiaba.


- No, Sarah. - cogió mi rostro con sus manos. - He pasado toda la vida contigo y contigo es con quien mejor estoy.


Con mis manos agarré las suyas y las quité de mi rostro. No le quería tocándome. Él apretó la mandíbula.


- ¿Te fuiste con otra, entonces, por qué yo no era suficientemente bonita o inteligente? ¿O porqué no te sentías orgulloso de estar conmigo y de que los demás nos vieran juntos?


- ¿Quién ha puesto todas esas tonterías en tu  cabeza, Sarah? - su tono cambió completamente. - Me conoces mejor que eso, sabes que no soy así.


- Cierra los ojos. - dije.


John abrió la boca y volvió a cerrarla, un poco desconcertado, pero cerró sus ojos.

- Estamos en la cama. - susurré. - Estamos desnudos y abrazados y acabamos de hacer el amor. - John frunció el ceño. - Acabo de decirte que eres perfecto para mi. Que eres lo mejor que tengo en la vida. He besado cada parte de ti y he llegado a tu alma. Sientes que conmigo nada malo nunca va a pasar, que siempre voy a estar ahí, haciéndote feliz. - hago una pausa mientras veo su frente relajarse. - Y cuando me levanto de la cama, me visto y salgo por la puerta, recojo mi pelo y me dirijo a casa de otro hombre. - John abrió los ojos de pronto. El azul de éstos siendo casi negro. - Me meto en su cama, me desnudo, dejo que me bese y me toque y me diga todo eso que yo te he dicho a ti.


- Basta, por favor. - susurró. Un silencio eterno después dijo: - Me conoces.


- ¿A sí? -  hice una mueca. Mi pecho pesaba. - ¿Te conozco? Por qué yo creo que no. - un fuego crecía  en mis manos. - El John que yo creía conocer no me hubiese mentido jamás. No me hubiese traicionado. No se hubiera metido conmigo en la cama para luego abandonarme con el corazón roto  y sin honor. - John se puso muy tenso, apartó su mirada de la mía y no se movió. - Y al parecer ese es el  John que realmente eres. ¿No?


- No. - gruñó.


- No. - repetí. - Pues empieza a darme explicaciones, porqué a juzgar por lo que has contestado hasta ahora, eres el mayor niño sin-vergüenza, mentiroso e inmaduro con el que me he topado en la vida. - las lagrimas comenzaron a rodar por mis mejillas. - ¿Sabes? Eso es lo que siento, que no soy suficiente pera ti. Que nunca lo he sido, que has tenido que buscar a otra para poder tener suficiente. Me siento una completa mierda desde el día en el que todo esto comenzó. - lloraba ahora descontroladamente. Él quiso acercarse y tocarme pero le aparté. - ¿Por qué John? ¿Por qué tuviste que romperme el corazón?


Me cubrí el rostro con las manos y sollocé y seguí hablando, repitiendo las mismas palabras y dejándole verme dolida, rota y patética. Sin solución ni salida y aun sin respuestas.


- Por qué, - dijo él de pronto. - y por favor deja que te lo explique todo sin interrupciones. - Levanté el rostro y le miré, sus ojos estaban húmedos y se pasó una manga por ellos con rabia y fervor. - Me he criado en tu casa. - hizo una pausa. - Me he criado aquí porqué en la mía no podía soportar estar. No podía soportar ver a mi madre morir lentamente y a mi padre morir con ella. Nunca pude aguantar el dolor que eso me supuso. - miró al cielo, tragó y continuó: - Mi padre no me quería alrededor, solo quería estar con ella. Así que venía aquí para sentirme alguien. - una pausa, aguardé. - Pero con los años me di cuenta que aquí, en Glassmooth, no había amor. - Me miró con lástima, pero yo no dije nada. Mi padre no amaba a mi madre, a eso se refería. - O eso creí, pero entonces comencé a sentir esto por ti. - todo mi cuerpo se sacudió. - Y eso pasó en el momento en el que viniste con el vestido con el lazo rosa, el de cerdito. - resopló. Fruncí el ceño. - Crecimos juntos, pasaste a ser el pilar mas importante de mi vida, - dijo, una lagrima quiso rodar por su mejilla, pero volvió a arrasar con ella con su manga. - eras mí ancla, lo único que me mantenía mirando al futuro, Sarah.


Yo no decía nada, no me movía y casi ni respiraba. Todas esas palabras eran preciosas, pero no quitaban importancia alguna a lo que había acabado haciendo. Yo, con mi corazón en carne viva, no abrí mi boca, sin embargo.


- Y entonces me desperté una mañana sintiendo que lo único que había querido en mi vida eras tu, y me dejé llevar y comenzamos a vernos a escondidas. - Apretó sus puños juntos - Y entonces, - carraspeó - ese mismo invierno descubrieron que lo que mató a mi madre es una enfermedad hereditaria.


Un pequeño jadeo salió de mis labios.


- Lo que la mató es una enfermedad que ella llevaba en sus genes y que se pasa de padres a hijos. No tiene un remedio y no hay forma de saber si se va a manifestar o cuándo. - John inspiró muy hondo y con rabia. - Y esa noche decidí que no quería a nadie a mi lado. Especialmente a ti. - Me miró. - No puedo sentir nada, Sarah. Estoy vacío. No puedo amar.

Empezé a llorar, disgustada, enfadada, con odio. Sentía odio.


- Yo era tu mejor amiga. - dije. - Nos lo explicábamos todo.


- Esa misma noche salí y bebí mucho, más de lo que pueda recordar. Por la mañana me desperté con Sheena. - aparté la mirada de él mientras seguía llorando. - Y así es como comenzó mi autodestrucción. Lo único que hacía era beber y cometer errores. - hubo una pausa antes de añadir: - y herirte a ti. Mi cabeza pensó que lo mejor era dejarme de historias de amor y vivir mi vida. Total - resopló. - ¿qué sentido tiene preocuparse por algo si puede que mañana mismo enferme y muera? - le miré horrorizada. Me temblaba el cuerpo entero. Me castañeaban los dientes, me quería tirar al lago y gritar bajo el agua. - Lo único que siento es el daño que te he hecho a ti durante el camino. He sido egoísta y he jugado con tus sentimientos. Y quisiera decir que fue un error, pero no, porqué fueron cuatro. Mis cuatro intentos de destruir lo nuestro y liberarte de mí y mi penoso futuro. - Tragó y se tocó el pelo rubio. - Siento que hayas sentido que no eres suficiente para mí, porqué eres más de lo que me merezco.


- ¿Eres completamente imbécil, John? - le grité. - Era tu amiga, hemos vivido nuestros peores momentos juntos y siempre, absolutamente siempre nos hemos ayudado a seguir adelante. - Lloré mientras gritaba. - ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué me dejaste al margen? Yo podía haberte ayudado John. ¿Por qué tuviste que irte con otra? Podíamos haber luchado juntos. Como siempre.


- ¿Cómo Sarah? - John se puso de pie con un salto que me asustó. - ¿Como ibas a ayudarme? No hay nada que puedas hacer tú para cambiar mi destino. Absolutamente nada. Es lo que es, y punto.


- Pero estábamos juntos, ¿no? - mi voz sonó muy débil y dolida. - Tu y yo. Ibas a decírselo a mis hermanos, era tuya.


- ¿Y qué tiene eso que ver? - preguntó friamente.


- Me has dejado deshonrada, sin futuro. - dije - Podías habérmelo dicho y haberme dado la opción.


- Habértelo dicho y luego ¿qué? ¿Dejarte elegir si te quedabas conmigo por pena o me dejabas por un futuro mas brillante con otro hombre que no estuviera enfermo? - espetó furioso. - ¿No crees que tal vez eso era demasiado doloroso para mí?


Me quedé muda. No sabía qué decir. Él acababa de abrirse a mí, acababa de contarme sus dolores y debilidades y yo respondí desde mi furia y mi ego, solo pensando en mi propio sufrimiento.


¿En qué me había convertido?


El rostro de John estaba cubierto en dolor y enfado. Le vi colocarse la corbata y sabía que saldría como un rayo lejos de allí después de eso.

Me levanté rapidamente y puse mis manos en su pecho.

Él se apartó de mí de inmediato en un gesto que dolió muchísimo.


- Necesito respirar. - gruñó, se agarró la cabeza con las manos con rabia. - Por favor, dame espacio para respirar.


Me alejé dos pasos de él, con dolor, preocupación y sintiéndome una autentica mierda. Acababa de tratarle cómo al ser más despreciable y aun y después que me contase sus motivos, los míos seguían pesando más para mí.


¿Qué me había pasado? Yo no era así, yo quería a John y estaba siempre allí para él. Yo era un ser humano empático y con sentimientos de amor.


- ¿Hay algo más que quieras preguntar? - su voz sonó muy violenta.


Debéis estar suplicándome que diga que no y cierre ya la boca. Pero no pude, y dije:

- Si estás en modo de autodestrucción, si prefieres acostarte con prostitutas que seguir conmigo y si lo que quieres es vivir tu vida a tu manera y sin ataduras - John me miró con los ojos llenos de odio y la voz me tembló. - ¿Por qué has seguido buscándome?


- Por qué siento cosas por ti Sarah. - escupió. - ¿A caso no es obvio? Siento y no puedo dejar de hacerlo, y soy un jodido egoísta y aunque te he roto en mil pedazos y lo he destrozado todo; no puedo dejar de pensar en lo feliz que soy contigo.


- John. - susurré yo.


- ¿Amas a Gabriels? - espetó.


- No. - contesté al momento.


- Piensa antes de contestar, porque he visto el modo en el que le miras. - su pecho subía y bajaba muy veloz.


- ¿En qué modo le miro? - le dije ofendida.


- En el que me mirabas a mi. - se alejó un paso. Sus ojos tenían dolor y rabia pero ni siquiera me miraba.


- No. - murmuré. - No te equivoques, John. Yo nunca miro a nadie del mismo modo en el que te  miro a ti. - confesé. - Incluso aunque  me hayas destrozado por dentro y por fuera y mi vida sin ti haya sido un túnel sin salida.


- Nunca debí dejar que pasara nada entre nosotros. - dijo para sí mismo. Yo di tres pasos  hacia atrás hasta quedar derrotada y apoyada en el poste del muelle. Mi cuerpo temblaba, mi rostro estaba mojado, mis manos dolían, mis labios también.


Él maldijo y comenzó a caminar, paso más allá de mi. Se iba. Ya estaba.


- John. - dije. Y quise decir: no te vayas, perdóname, te extraño, te odio...o algo así. Pero no pude. solo añadí: - No amo a Gabriels.

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Apuesto a que más de una ha estado en una situación así - y si no es cierto, decídmelo también, quiero saber si Sarah es la única -.

¿Creéis que la verdad libera? O ¿preferís llevaros la verdad con vosotras y que la otra persona jamás la sepa?

Si hasta ahora la novela ha sido un altibajo de emociones, agarraos fuerte porque vamos a ir en bajada y sin frenos. Pero es inevitable ¿no?


Como dato:

He escrito este capítulo escuchando I love you de Billie Eilish.


Gracias por leerme. Dejad comentarios, compartid mi novela y darle estrellita para que tenga muuuchas mas visitas y visualización.


Besos y amor MRMarttin

PS: El libro NO está editado. Hay faltas de ortografía o de puntuación seguro. Lo repaso y lo miro miles de veces, pero siempre se escapan errores. Si los ves; no seas crítica o hater, simplemente déjame un comentario con la corrección o una *, y eso me ayudará muchísimo más. GRACIAS

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